La especie humana está en peligro

2020-05-28T12:45:08+02:0028 mayo, 2020|Expertos|

Texto de expertos Global Youth Leadership Forum 2020   La especie humana está en peligro   María Gálvez del Castillo Luna1     Pérdidas humanas, incertidumbres y largas colas en los bancos de alimentos. En África, vuelven las inundaciones. La pérdida de la biodiversidad y las sequías se aceleran en el mundo, encareciendo costes sobre la agricultura y la pesca. El litoral sufre graves daños por la subida del nivel del mar y las temperaturas son cada vez más extremas. He leído recientemente que los seres humanos somos el virus del mundo. Discrepo, no es cierto. No somos un virus, quizás, más bien, una especie en peligro. La protección de la humanidad y su hábitat -el planeta Tierra- debería ser una cuestión prioritaria. La emergencia climática, la perdida de biodiversidad y la pandemia global por la enfermedad del coronavirus (COVID-19) -a la que posiblemente le seguirán otras- acechan nuestra supervivencia. El ser humano ha de ser consciente de sus responsabilidades y acciones para con los demás, su entorno y respecto a sí mismo. Debe preocuparse por cuestiones como la salud, el bienestar social, unos ecosistemas saludables, la igualdad y la dignidad, y asegurar su defensa. Cuenta Jared Diamond en Colapso que mientras los habitantes de la isla de Pascua estaban muy ocupados deforestando las tierras altas de su superpoblada isla para establecer plantaciones agrícolas en el siglo XV, no tenían ningún modo de saber que al mismo tiempo, a miles de kilómetros hacia el este y el oeste, la sociedad noruega de Groenlandia y el Imperio jemer sufrían simultáneamente una decadencia terminal. Hoy, sin embargo, podemos seguir en tiempo real como la pandemia de enfermedad por el coronavirus se ha ido extendiendo por todo el mundo, alcanzando, a mediados del mes de mayo, la dramática cifra de más 4 millones y medio de contagiados, más de 300 mil muertes humanas y repartidos por casi 200 países, según datos de la Organización Mundial de la Salud. La rápida propagación del virus por el globo terráqueo -como ocurre con las consecuencias de la crisis climática- no entiende de fronteras ni de ideologías. O nos salvamos unidos y cooperando o perderemos todos separados dentro de nuestras fronteras. Con el objeto de parar la transmisión del COVID-19 la mayoría de gobiernos del mundo han impuesto restricciones a actividades económicas no esenciales, con recomendaciones a la ciudadanía de permanecer seguros en casa. En consecuencia, más de la mitad de la población mundial se ha confinado en sus hogares -en algunos lugares con grandes dificultades sociales y económicas-. Y nuestras ciudades temporalmente, en ausencia de coches y actividad industrial, han tenido un aire un poco más limpio. Incluso en la India, con una población superior a los 1.300 millones de habitantes, han disminuido las emisiones de dióxido de carbono por primera vez en cuatro décadas. En la actualidad, las incertidumbres sobre el virus y la enfermedad siguen siendo enormes y la comunidad científica trabaja a contrarreloj para intentar despejarlas. Sin vacuna contra el COVID-19, quizás, [...]